El verano invita a pasar más tiempo al aire libre. Playa, piscina, terrazas, paseos al sol… y con ellos llega una mayor exposición a la radiación solar.
Lo que muchas veces no vemos es que el daño solar no siempre aparece de forma inmediata. Aunque no llegues a quemarte, la exposición acumulada puede favorecer el envejecimiento prematuro de la piel, la aparición de manchas, la pérdida de elasticidad y el estrés oxidativo celular.
Por eso, la protección solar no debería empezar el primer día de playa.
Este verano protege tu piel al completo
La piel necesita prepararse con antelación para afrontar los meses de mayor exposición. Del mismo modo que cuidamos la hidratación o adaptamos nuestra rutina en verano, también podemos ayudar a la piel desde dentro.

La crema solar sigue siendo imprescindible y debe formar parte de cualquier rutina de exposición al sol.
Sin embargo, hoy sabemos que una estrategia completa de cuidado solar puede ir más allá del protector tópico. La nutrición y determinados antioxidantes pueden ayudar a la piel a defenderse mejor frente al estrés oxidativo generado por la radiación UV.
InMe SUN combina tres carotenoides naturales:
☀️ Betacaroteno
☀️ Licopeno
☀️ Luteína
Estos compuestos actúan como antioxidantes y ayudan a neutralizar parte de los radicales libres que se generan durante la exposición solar.
Su acción no sustituye al fotoprotector, pero sí complementa la protección externa ayudando a reforzar las defensas naturales de la piel frente al daño oxidativo.
¿Cuándo empezar a protegerme?
☀️ Empezar 15 días antes de irte de vacaciones o de periodos de mayor exposición solar, ya que los carotenoides se acumulan progresivamente en los tejidos.
☀️Toma todos los días 1 cápsula por la mañana
Preparar la piel con antelación, utilizar fotoprotección tópica adecuada y mantener unos buenos hábitos de exposición son las herramientas más eficaces para disfrutar del sol minimizando sus efectos negativos a largo plazo.
Porque broncearse y proteger la piel no tienen por qué ser objetivos opuestos.